Africa en Bucaramanga

La obra de Teatro “Hewa Rwanda. Carta a los ausentes”, del actor, autor y director ruandés Dorcy Rugamba, relacionada con el genocidio de Ruanda, es una obra que transforma la escena en una ceremonia íntima: una carta viva dirigida a su padre, a su madre y a todos los ausentes, con músico del senegalés Majnun, quien acompaña el relato y convoca las voces de quienes ya no están para permitirles hablar, existir y ser recordados.

Una obra profundamente conmovedora sobre la memoria, el duelo y la sanación colectiva, treinta años después del genocidio, que ha sido posiblemente el más violento y sanguinario intento de exterminio de la población tutsi, ejecutada por el gobierno y la población hutu de Ruanda, entre el 7 de abril y el 15 de julio de 1994, en el que se asesinó aproximadamente al 70% de los tutsis. Se calcula que entre 500.000 y 1.000.000 de personas fueron asesinadas. ​ La violencia sexual fue generalizada, se cree que fueron violadas cerca 500.000 mujeres durante el genocidio de más de 800.000 ciudadanos

Obra nacida primero como libro y luego como experiencia escénica, es un homenaje a los ancestros y un himno a la vida, que explora cómo nombrar lo inaceptable y cómo sostener la memoria como camino de dignidad y reparación, una obra profundamente conmovedora sobre la memoria, el duelo y la sanación colectiva, que nos llega treinta años después del genocidio de Ruanda.

El poeta Rugamba transforma la escena en una ceremonia íntima: una carta viva dirigida a su padre, a su madre y a todos los ausentes, acompañado por el músico senegalés Majnun, el artista convoca las voces de quienes ya no están para permitirles hablar, existir y ser recordados.

El genocidio de Ruanda fue absurdo y brutal intento de exterminio de la población tutsi ejecutada por el gobierno y la población hutu entre el 7 de abril y el 15 de julio de 1994, en el que se asesinó aproximadamente al 70% de los tutsis​, Se cree que más de 450.000 mujeres fueron violadas durante el genocidio.

Tras el atentado contra los presidentes de Ruanda, Juvenal Habyarimana y de Burundi, Cyprien Ntaryamira, ambos hutus, quienes murieron en el avión en el que viajaran, derribado por misiles lanzados desde tierra, los asesinatos masivos se iniciaron tras el atentado del 6 de abril de 1994.

Las potencias coloniales y las iglesias han sido cuestionadas por haber impuesto y tolerado un sistema colonial que promovió la división de la población en castas. Asimismo, la ONU y las potencias occidentales por haber mantenido una postura pasiva durante la matanza.

Antonio José Diaz Ardila

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