La Tríada de Carville

La paradoja colombiana es que nuestra economía goza de buena salud, con ganancias en todos los sectores de la población, desde los muy ricos hasta los muy pobres, lo que ha generado el hecho de poner en primer plano lo ideológico y lo militar, estimulado por una muy efectiva estrategia de comunicación. No soslayo el grave problema fiscal, que es un tema del mediano y largo plazo.

El cartel contenía dos advertencias más: No olviden la salud y no más de lo mismo. Hemos visto cómo, un fallo estructural durante la implementación de la Ley 100 de 1993 durante treinta años, fue utilizado para agravar una crisis, afectando algo tan sensible como la entrega de medicamentos, con propósitos políticos, pero fundamentalmente económicos, orientados a paralizar cualquier reforma que tocara el interés de las EPS’s de seguir manejando a su arbitrio y sin control eficaz, los más de cien millones de millones del sistema de salud.

En cuanto a la alusión al cambio, resulta paradójico que la consigna de hoy para muchos sea la de detener el cambio, en tiempos de un terremoto geopolítico que tiene a Estados Unidos y a Europa contra las cuerdas, quedándoles como única opción lo militar, ante una economía desfalleciente y a las puertas de la recesión. Colombia, que gira en la órbita de los Estados Unidos, está en el peor de los mundos: no puede renunciar a comerciar con el mundo emergente y diversificar sus exportaciones, pero tampoco le es fácil confrontar al hegemón herido y necesitado de arrebatar nuestros esfuerzos y recursos.

El foro económico celebrado en San Petersburgo manda un mensaje claro, el mundo multipolar avanza y cada día el llamado Sur global, requiere menos de la economía de Estados Unidos y Europa. También se ha dicho que la política domina, y que la guerra es otra forma de hacer política, pero al final, es la economía la que determina. Si los electores colombianos deciden por la opción MAGA liderada por Trump, habrán hipotecado al país a un desesperado bando sin futuro. Claro, es tan solo mi opinión.

El Foro Económico Internacional de la Rusia capitalista es comparable al de Davos. No pretende convencer a Occidente, sino demostrar que puede prescindir de él y que el mundo de bloques es imparable. Y Carville… sigue vigente.

Jaime Calderón Herrera

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