Para la primera, ¿cómo vamos?

Después de los interesantes hechos políticos que se dieron en las elecciones del pasado 8 de marzo y que tuve oportunidad de comentarlos en mi pasada columna, considero necesario examinar, con la mayor objetividad, cómo vamos para la primera vuelta, apoyado en las tres encuestas que han salido.

En primer lugar, es incontrovertible que Iván Cepeda llegará a la primera vuelta con una intención de voto del 35 %. Así mismo, es altamente probable y deseable que, con un puntaje aproximado al 30 %, llegará Paloma Valencia y, además, que el tercer puesto lo ocupará Abelardo De La Espriella con un porcentaje aproximado al 15 %.

Lo expuesto, teniendo en cuenta lo siguiente: 1) Que la positiva tendencia de ascenso de Paloma Valencia (antes de ganar la consulta marcaba el 4,1 %) es supernotable, fruto en buena parte de su exitosa participación en la Gran Consulta por Colombia, en la que los participantes pactaron el apoyo de todos al ganador. Es claro que con estos apoyos Paloma no es candidata exclusiva del Centro Democrático y se abre el espectro a otros partidos y otras tendencias políticas; 2) Porque la Vicepresidencia de Oviedo, además de gustar por su aporte ideológico, facilitará la llegada de jóvenes abstencionistas y dudosos, especialmente del centroderecha y centroizquierda; 3) Por la muy buena exposición que vienen haciendo Paloma y Oviedo de sus propuestas en los medios de comunicación y que está calando en las mujeres cabeza de familia y, en general, en las mujeres; 4) Que, a la fecha, el 7 % de la población que manifiesta que votará en blanco será posible disuadirla, en la medida en que se refuerce el mensaje político; 5) Sin duda, es necesario buscar el respaldo de diversas vertientes para poder asegurar la continuidad del crecimiento de Paloma para su triunfo en la primera; 6) La reacción de la población civil, que obviamente se dará ante las amenazas y mensajes intimidatorios del senador del Pacto Histórico Alexander López, de llevar una “minga permanente” a todas las capitales de departamento para presionar la campaña presidencial de Cepeda y Quilcué a través del caos, los bloqueos y la fuerza. Para nadie es un secreto que las amenazas producen un efecto contrario y que las manifestaciones del senador solo confirman desesperación.

Adicionalmente, como Cepeda dice que no participará en debates y a Petro lo investigan en Estados Unidos por aportes de narcotraficantes a su campaña, infiero que ayudará.

Es preocupante cómo algunas personas, por creer equivocadamente que favorecen a su candidato, propician ataques hacia Paloma o Abelardo, equivocándose de cabo a rabo. El enemigo es Cepeda.

Concentremos esfuerzos en invitar, persuadir y disuadir a la población esquiva e indolente a participar en defensa de las instituciones. Quedamos expectantes.

Alberto Montoya Puyana

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