Implica participar en las discusiones y contribuir a la solución de los problemas sociales, informarse, ejercer el derecho a elegir y ser elegido, incidir en las decisiones públicas del territorio y conocer nuestros derechos fundamentales, civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y colectivos, en resumen, esto es ejercer plenamente la ciudadanía.
También desprenderse de los intereses puramente individuales y pensar en el bienestar colectivo, dejar de lado la comodidad de la indiferencia y comprometerse con la sociedad en coyunturas decisivas, como la que tiene hoy Bucaramanga ante la elección de un nuevo alcalde.
Estudiar la selección del mejor liderazgo posible para conducir la ciudad, es el objetivo inmediato y más determinante, es la mejor inversión social para todos. No bastan las conversaciones familiares dominicales o los cafés matutinos acerca de la actual incertidumbre político administrativa de la ciudad. Para conjurar la actual crisis ética, política y económica debemos involucrarnos en la discusión pública e invitar a otros a hacerlo, comprometiéndonos a elegir al mejor ciudadano posible como próximo Alcalde.
La responsabilidad de participar y elegir recae en cada ciudadano, que debe comprometerse a estar informado para seleccionar bien a quién va a hacerle frente a los desafíos propios de una ciudad en crisis. Ayudar a ejercer una veeduría activa sobre la inversión de los recursos públicos; la denuncia de la contratación irregular y la exigencia de la participación comunitaria, para la formulación y priorización de proyectos realmente importantes. Todos esto constituye también un deber ciudadano.
En este marco y cumpliendo con estos objetivos de su misión institucional, la Fundación Participar viene construyendo espacios para el debate en tertulias y foros, con encuentros temáticos con expertos que han abordado asuntos apremiantes para nuestra ciudad metropolitana. Este año hemos tenido discusiones sobre: la participación ciudadana como mecanismo de prevención en la lucha contra la corrupción; la seguridad ciudadana, como eje fundamental del desarrollo territorial; los retos y oportunidades de la asociatividad territorial, para mejorar la gobernanza metropolitana y por último, las alternativas de corto plazo para mejorar la movilidad y el transporte público metropolitano.
Quien aspire a ser Alcalde de nuestra ciudad debe proponer soluciones concretas, de impacto real, basadas en planes serios y no en ideologías; en esfuerzos de largo aliento y no en costosas campañas publicitarias efectistas. También debería promover un esquema de cooperación con el sector privado, la academia y la sociedad civil organizada, y procurar acuerdos institucionales con los gobiernos Nacional y Departamental, que permitan avanzar en los proyectos estratégicos.
Nos enfrentamos hoy a un periodo en que los bumangueses tenemos la obligación de ejercer plenamente la ciudadanía y participar activamente en este proceso electoral, para elegir conscientemente el mejor perfil para ejercer un liderazgo transparente y visionario para Bucaramanga.
