Hace cerca de treinta años se formuló en Colombia la distinción entre aprender a leer y leer para aprender. Aprender a leer se refiere a la adquisición inicial del código escrito: decodificar símbolos, asociar sonidos con signos y alcanzar fluidez. Leer para aprender, en cambio, supone procesos cognitivos más complejos, como procesar información, inferir significados, comprender e interpretar textos y reflexionar sobre lo leído para construir nuevos conocimientos. Cuando la enseñanza de la lectura se orienta a la comprensión, los estudiantes pueden usarla de manera autónoma y estratégica, fortaleciendo la autonomía intelectual, el pensamiento crítico y la autorregulación del aprendizaje.
Sin embargo, los resultados de las pruebas Saber 3° y del ERCE 2019 muestran que en Colombia seguimos, en buena medida, anclados en el modelo de aprender a leer. Los resultados de Saber tercero entre 2009 y 2017 —cuando la evaluación era censal— ya advertían la magnitud del problema. Durante ese período, los promedios nacionales en lectura se mantuvieron estructuralmente bajos, con avances insuficientes para modificar el patrón general. De forma consistente, cerca del 40 % de los estudiantes se ubicaba en el Nivel 1 de desempeño y alrededor de un 30 % en el Nivel 2, lo que implicaba que siete de cada diez niños terminaban el ciclo inicial de primaria sin la comprensión lectora necesaria para aprender a partir de textos escritos.
Este diagnóstico coincide con los resultados del Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE 2019). En esta evaluación, el 44 % de los estudiantes colombianos de tercer grado se ubicó en el Nivel 1, caracterizado por una comprensión fragmentada y dificultades para identificar información explícita básica. Un 32 % adicional se situó en el Nivel 2, donde los estudiantes reconocen información literal, pero no integran ideas ni identifican con claridad la idea principal o el propósito del texto. En conjunto, más de tres cuartas partes de los estudiantes estaban por debajo del nivel esperado para usar la lectura como herramienta de aprendizaje.
A ello se suman los datos del estudio reciente “ Estado del desarrollo de la competencia lectora en Colombia Análisis de los resultados de las pruebas Saber” de la Fundación Empresarios por la Educación, que muestran que en Saber 11° los resultados en lectura se han mantenido prácticamente estancados durante varios años. En PISA 2022, cerca del 51% de los estudiantes colombianos de 15 años se ubicó por debajo del Nivel 2, el umbral mínimo de comprensión funcional.
Mientras sigamos enseñando a leer como un fin y no como un medio para pensar y aprender, seguiremos graduando estudiantes alfabetizados, pero cognitivamente limitados.
Gonzalo Ordoñez Gómez
