Con acierto, la Alcaldía de Bucaramanga aprobó en 2016, mediante el Decreto 0322, el Plan de Manejo y Protección desarrollado por la Universidad Industrial de Santander para su campus central. Esta norma definió los parámetros para la conservación y remodelación de los bienes existentes, así como para la construcción de nuevas edificaciones. Una disposición necesaria, que se encuentra en sintonía con la renovación que desde comienzos de este siglo viene transformando a la institución y con especial dinamismo durante las administraciones lideradas por el actual rector, profesor Hernán Porras.
Desde su origen, los fundadores de la UIS se preocuparon por dotar a la Universidad de un campus propicio para el estudio y, a la vez, armónico con el desarrollo urbanístico de la ciudad. En 1946 —dos años antes de la creación oficial del alma máter— la Gobernación de Santander encomendó al joven arquitecto Jorge Gaitán Cortés la proyección urbanística de las instalaciones, en un lote de 40 hectáreas localizado en el Llano de Don Andrés. Gaitán Cortés, quien más tarde dejaría huella imborrable en Bogotá como alcalde, concibió una ciudad universitaria integrada al crecimiento urbano hacia ese sector, en contraste con el modelo de la Universidad Nacional, cuyo diseño contempló una vía perimetral interna de circulación. Luego se plasmaron diferentes instrumentos, hasta llegar al Plan Maestro de Infraestructura adoptado en 2018.
El Decreto 0322 reconoce como bienes artísticos de especial valor histórico la escultura Lección de Geometría (2006), de Eduardo Ramírez Villamizar; el busto del fundador Julio Álvarez Cerón, obra de Rafael Prada Ardila; el machín, símbolo de la industria petrolera; y la fuente colonial de Manuel Galvis, donada por la Universidad Santo Tomás. También asigna la condición de bienes de interés cultural a los murales Marcha Estudiantil, de Mario Pilonieta; Camilo Torres; y Vida, de Mario Álvarez; así como a los edificios de Ingeniería Mecánica y su Aula Máxima, Administración 1, Biblioteca, Aula Máxima de Ciencias, Residencias Universitarias y portería principal, diseñados por el arquitecto bumangués Mario Pilonieta.
Este patrimonio se ha visto enriquecido en los últimos años con nuevas edificaciones y obras de indudable valor artístico, que merecen ser disfrutadas y apreciadas por la ciudadanía. Resulta pertinente, entonces, acoger el espíritu del artículo 35 del Decreto 0322, orientado a la armonización del campus central de la UIS con su entorno inmediato. Para ello, debiera eliminarse el cerramiento actual, dar paso a un parque en la zona norte, reconfigurar accesos, ampliar las áreas peatonales y, de esta forma, propiciar una integración física que fortalecerá aún más el vínculo entre la Universidad y la ciudad.
Álvaro Beltrán Pinzón
